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MI VOCACIÓN POR EL DERECHO: PEQUEÑA BIOGRAFÍA PERSONAL.


Para explicar mi vocación por el derecho debo remontarme a mi niñez, cuando no existía protección para las victimas de violencia de género.

Eran los años 70 del pasado siglo XX, cuando una de las mujeres mas importantes de mi vida sufrió atrozmente la lacra de la violencia de genero por su esposo. Aquella mujer, que en aquellos años de mi infancia, lo era prácticamente todo para mi, fue humillada, golpeada, desprovista de sus escasos bienes y separada injustamente del único hijo que tenía, mas niño aún que yo, por quién era su esposo. Yo tenía entonces 7 años y observaba atónita el sufrimiento de aquella mujer, la impotencia de mis mayores para ayudar a quién, como yo, tanto querían y presenciaba, sin dar crédito, la dejadez y la imposibilidad legal de las fuerzas policiales y de los jueces para defender a quién, sin duda, estaba indefensa ante aquel MAL TRATO, con mayúsculas. En mi mente infantil, aquello era algo inexplicablemente injusto y, me juré a mi misma, que algún día yo sería Abogada y defendería los derechos de aquella mujer a quién tanto quería y la protegería frente a su agresor de toda aquella indefensión que estaba sufriendo.


Pasaron los años y la vida me llevó a estudiar la carrera de Derecho, primero en Barcelona y después en Granada, y a convertirme en Abogada, cuando aquella mujer de mi infancia, que tanto había sufrido el maltrato de su esposo, ya no estaba. Nunca ella me vio convertida en Abogada ni nunca me vio con la toga puesta defendiendo los derechos de otros. Nunca pude defenderla de tanto sufrimiento como vivió, pero algo dentro de mi , cada vez que tengo delante a una victima de violencia de genero, siente que, al defenderla a ella, también estoy defendiendo los derechos y la dignidad de aquella mujer a la que tanto quise y que la vida se llevó demasiado pronto.

Cada vez que ayudo a una persona a salir de una situación de crisis en su vida, a reestablecer su dignidad y la de sus hijos, cada vez que tengo la oportunidad de servir a otros, hombres y mujeres, para que se haga justicia, siento que algo dentro de mi se llena de paz y de alegría y que alguien muy querido me mira desde el firmamento y sonríe.

El derecho ha sido y es, desde el principio, un regalo en mi vida, algo que me permite estar al servicio de otros e intentar ayudarles cuando mas desprotegidos están en su vida y en sus derechos.

VIVIR PARA SERVIR: esta máxima le da sentido a mi vida, a lo que hago y lo que pienso y me permite sentir mi profesión como algo mucho mas importante que un simple trabajo y que se compensa con creces mucho mas allá de unos honorarios o un medio de ganar el sustento.

El derecho es un modo de perseguir el ideal de justicia y de trabajar para reestablecer el equilibrio y la armonía en la vida allí donde se han roto. En estas situaciones, humildemente, pongo lo que se y lo que soy, al servicio de un ideal de justicia, la maquinaria de la justicia continua el trabajo. Dios hace el resto.